Biodiversidad urbana contra la ciudad indiferente
Carlos Hernández Pezzi

La ciudad es hoy, más que nunca en la historia, un ámbito de libertad en el que todos tenemos que ser aprendices de los caminos de la emancipación de ideas y prejuicios del pasado y de tecnologías que cambiarán nuestro futuro si asumimos el riesgo del conocimiento, que implica siempre la soledad del explorador y la satisfacción del reencuentro de identidades cruzadas.

La ciudad del siglo XXI es el encuentro de todo lo malo y lo bueno del siglo XX. El desarraigo de la naturaleza, la violencia, la pobreza y la guerra han tenido su marco en las ciudades y es aquí donde se libran las batallas por la humanidad, la tolerancia, la vida y la cultura. La ciudad genérica o indiferente es la ciudad de los milagros. La real existe, mal que bien, por encima de ella. Y es una mezcla de estra-tos públicos y privados, de capas activas, de derechos y deberes. La ciudad diferente es la que representa las señas de pertenencia e identidad frente al modelo de la ciudad “genérica”, indiferenciada o anónima, donde toda la ciudadanía se engloba en un sujeto colectivo indiferenciado y en un espacio sin atributos, sin sexo, sin género, neutra y aséptica.